vida de mamá

Cuando nos vamos dando cuenta de que nuestros niños… crecen

Nunca he sido muy rápida para adaptarme a los cambios… Mi marido se ríe ya que muchas veces pueden pasar años desde algún episodio y yo aun sigo incrédula o que simplemente me sigue impactando.

Hoy llevé a uno de mis hijos al parque. Esta veces solos los dos, ya que su hermano estaba enfermo por lo que no era muy buena idea que saliera en un día tan frío.

Llegamos al parque y había un niño unos dos años mayor que el y uno pequeñito con alrededor de un año y medio.

Mi hijo enseguida se hizo amigo del niño más grande y empezaron a jugar e inventar dinámicas de forma autónoma. Yo sentada en la banca del parque, mirándolo cómo jugaba, saltaba y corría. Por otro lado, el pequeño niño con su papá descubriendo todo por primera vez, y con los ojos del padre lleno de felicidad al verlo como por ejemplo lo ayudaba a deslizarse suavemente por el resbalín. Con cuidado de no caer, de no tropezar y como todos nosotros alguna vez hicimos fiesta o les aplaudimos cuando los esperábamos a la salida del resbalín.

Esos mismo juegos en los que estábamos, han sido los que mis hijos han jugado desde que nacieron. Ahí se tiraron por resbalín por primera vez cuando éramos nosotros quienes los deslizábamos con mucho cuidado y disfrutando de la sonrisa que nos regalaban.

Hoy miro de afuera, ya no le hago la fiesta y las rizas que le hacia cada vez que se tira. Ya no lo felicito de que pudo subir un escalón. Hoy lo miro de lejos como juega con otros niños, como para él esas acciones que hace son normales, y recuerdo entonces como cuando para mi, su mamá, eran el mayor logro y me llenaban de alegría. Esos momentos en donde no podía faltar la foto y contárselo a todo el mundo.

Sé que seguirán creciendo, y descubriendo cosas y que seguramente habrán otras nuevas situaciones en donde se nos vuelva a llenar la cara de sonrisa por nuevas experiencias, pero lo que si me hizo darme cuenta esta nueva ida al parque, es que mis hijos han crecido. Que esa “mamá gallina” ha tenido que empezar a dejar que sus pollos aprendan a volar, cerquita, pero a volar solos. A darme cuenta que ya no son mis guaguas que debía acompañar en sus primeros pasos. Hoy me di cuenta que han crecido.

No puedo negar que me da un poco de pena y nostalgia. Aun añoro ese olor de guagua (bebe) recién nacido, que aun extraño la lactancia, y que aún recuerdo su primera comida. Todos simplemente recuerdos que nos llenan el corazón y que hoy miro con añoranza.

Y si, me gustaría detener el tiempo, que no crecieran más, que sean mis guaguas por siempre. Se que no se puede y que se nos vienen más momentos increíbles, pero esta primera infancia la recordaré por siempre.

Ahora entiendo cuando a uno le dicen “disfrútalos que el tiempo pasa muy rápido”
Uno intenta disfrutar en ese minuto, pero no se da cuenta hasta que no lo vive y el minuto pasa, de que seguramente te habría gustado disfrutarlo aún más.

Cierro los ojos, y viene a mi el olor del cuello de ellos recién nacidos… Y ahí llega a mi esa sensación de calor y protección infinita.

Amo ser mamá, amo ser parte de sus pasos a pesar de que hoy me de cuenta de que mis guaguas han crecido.

Besos dobles

Carolina Bascuñan.

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